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jueves, 1 de octubre de 2015

Mariposas

Nunca pensé que en aquellas tardes de siega residiría mi fortaleza de hoy.
Tampoco imaginé que aquel páramo donde mordía el silencio de los días nevados forjaría un vientre lleno de mariposas y dudas en los bolsillos.
Y es así que el corazón se me fue haciendo clandestino y abandoné a ambos lados del camino los recuerdos inútiles que me alejaban de quien soy.
He aprendido a jugar con la memoria y hacer que se desvanezca como los castillos de arena que las olas se empeñan en borrar, amasarla con la calma de un alfarero cuya obra solo depende de la pericia de sus manos.
Mis días se llenan de nuevo con ojos ávidos de sonrisas y el pulso calmo de las horas; de pozos sin fondo y estrellas que persiguen mi sombra para acariciar lo que soy.
Ellas me ponen a salvo constantemente de los días sin luz y el sonido incesante de los trenes y los miles de pies huyendo de las balas que aniquilan los sueños.

Sigo siendo  y estando en medio del dolor del caos o la belleza del otoño que se presiente, en el centro de la vida.

Erato


Imagen tomada de deviantart

4 comentarios:

  1. Te doy las olas de la sonrisa. Sigues estando en el corazón del ala. Y de la brisa.

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  2. querida Erato: mira que escribes bonito... te lo había dicho?...
    un placer, como siempre, venir a estas orillas...
    besotes!!

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  3. Amiga Indigo, mi mar sin tus olas es menos mar.Te debo muuuchas palabras y mucho más.Gracias por el ala, la brisa y todo lo demás.Abrazo desde el faro de la esperanza

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  4. Amiga de bellos ojos marrones que tuve el placer de conocer. A mis orillas le encantas desde aquellos granos de arena que nos acercó un día. Gracias siempre.
    Abrazo inmenso de mar en calma para ti

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