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viernes, 6 de diciembre de 2013

Músicos de nadie

Este mes de diciembre hace ocho años que Erato abrió una rendija para asomarse al mundo de Libro de Arena y empezar a susurrar palabras. Aquellos granos de arena quedaron en la orilla y me hicieron adentrarme en un mar que nada tiene de gélido. De vez en cuando, vengo con las ánforas llenas de tesoros inconfesables y me siento a descansar el alma.
Hoy, uno de los primeros textos que escribí por entonces y al que le tengo especial cariño.


Le bastan dos adoquines con historia para ocupar un pequeño lugar en el mundo de los olvidados.
Sus ojos brillan con el fuego nazarí del atardecer que tuesta su piel para confundirlo con las notas que se deslizan por sus dedos.
Él no sabe de mis pasos lejanos ni de nuestros bailes cómplices y silenciosos cuando lo miro.
Me siento donde él no pueda verme y respiro hondo el aroma del río que lo acoge.
Es entonces cuando comienza la magia e invento su historia mientras sus manos a ritmo de un vals francés reconstruye la mía. Y esos minutos a oscuras se convierten en la antesala del llanto, porque mis tristezas se postran ante él para besar su hambre. Mi nostalgia moja sus párpados cansados y mi lengua le susurra “mil gracias” al oído.
Él desconoce mis sábados a su lado y posiblemente las historias que cada uno inventamos al pasar por el puente. Pero sólo él puede hacerte sentir en la mediocridad de cualquier día, princesa en mitad de la nada y por un momento creer que el amor es tan fácil como cerrar los ojos y aspirar el aroma de un río.
Aunque él no lo sabe y por eso me gusta.



                                                         Imagen tomada de Deviantart.com



12 comentarios:

  1. Aisssss... cómo recuerdo este relato! A mí también me encanta. Nuestros blogs siguen, casi, a la par y ojalá sea así por bastantes años.
    Besitos.

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  2. Aquel libro de arena y estas orillas del Rhin forman parte del mismo paisaje y a veces, las olas, hacen volver textos hermosos, botellas con mensajes y suspiros no premeditados y todos los ríos de tu vida, desde geografías diferentes, vienen a desembocar a este mar que llenan tus palabras.

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  3. El texto merecía volver a ser leído.

    Felicidades por esos 8 años.

    Besos.

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  4. Libro de Arena era un bonito lugar de encuentro, hubiera podido ser una muy buena comunidad, lástima del pésimo funcionamiento que llegaba a ser desesperante en ocasiones.

    Un saludo

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  5. Que lindo leerte Erato, un gusto visitarte, felicidades por esos 8 años!

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  6. yo ya sabes que sigo en las mismas playas, después de tantos años... esas playas donde nos conocimos siguen siendo mágicas...
    siempre un placer leerte... ya lo sabes... hoy un placer releerte!!
    besotes!!!

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  7. Rafael me alegra que tu memoria conserve el calor de este texto y que te guste. Me alegro de que esa ciudad de Bronce se mantenga. Tiene aún mucha vida que expresar.Un beso

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  8. Rafael Mérida, qué bonito lo que dices. Me alegra que aún sigamos compartiendo el oleaje y aquellos primeros granos de arena que nos hizo coincidir. Gracias por la ternura de tus palabras

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  9. Toro salvaje, gracias por pasar. Un beso

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  10. Júcar, lamentablemente era así y eso me hizo buscar otro espacio menos complicado. Me alegra que aún sigamos encontrándonos. Un beso

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  11. Roxana, gracias por tu presencia en estas aguas calmadas de hoy. Un beso

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  12. Chica de ojos marrones, gusto el mio por seguir compartiéndome contigo también por aquí y sobre todo por aquel café con cigarrillo en Bibrambla. A ver si repetimos.Besos, linda

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