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sábado, 6 de abril de 2013

Horas de luz y amapolas

En sus brazos arribó toda la ternura y junto a ellos,
nada hacía presagiar la soledad que guardaría la carne
de tanto mar y tanta mirada erguida.

A tientas iba al encuentro
de sus domingos de Pasión y rosas rojas
y ante ellos se reclinaba mi culpa y las hojas rotas de tanta espera.

Agitaba el pañuelo con gesto contrariado
y en el aire aparecían círculos concéntricos
que bailaban al son de su sonrisa blanca.

Fue la hora de la luz y las estrellas,
la luz que derramaba olas en mi cuerpo
y entre los helechos inventaba para mi victorias.

Era el tiempo de arrojar puñados de sal al fuego
de otras noches eternas y oír crepitar las dudas
que nunca fueron historia.

Fue el momento en que se amaba a corazón descubierto,
sin armaduras ni trincheras, la hora que todo lo pudo
y vino a salvarnos del silencio rojo de las amapolas.

Fue en sus brazos el lugar exacto
donde derroté el azul frio de los espejos
y escuché una melodía de arrabal que vive en mi para siempre.


                                      Imagen tomada de Deviantart



10 comentarios:

  1. Bello poema...!!!


    Un abrazo Erato

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  2. O de como hacer brotar amapolas regándolas con el agua del mar... quién lo diría :) Besitos!!

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  3. Cuanto tiempo sin leerte.
    Ha valido la pena venir.

    Besos.

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  4. naná (la de los ojos marrones)9 de abril de 2013, 17:06

    que preciosidad querida erato... que preciosidad...
    muchos besos!!

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  5. Las amapolas se abren como corazones cuando el sol se arropa de luz y primavera.

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  6. Muy bueno, Rafael. Nunca se sabe. Estas cosas pasan. Un beso

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  7. Gracias por tu visita y tus palabras,Toro. Un abrazo

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  8. Preciosa tú y tus ojos marrones, nanilla.Gracias.Un beso

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  9. Amiga Indigo, el corazón se expande y se hincha de mar con palabras y visitas como las tuyas.Un beso grande

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