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jueves, 11 de octubre de 2012

La mordaza del silencio

Con los días aprendió a amasar otro tipo de palabras, a dejar en la orilla aquellas que ya no le servían por ajadas e insalubres. Pensó que había llegado el momento de enterrarlas y decirle adiós a tanto adjetivo inútil, a tanta paráfrasis que solo le alejaba de la realidad, de la vida misma en la que poco o nada le habían valido.
Por las grietas del olvido se colaron aquellas que un día deseó ver en su escritorio.
Recordó como aquella irrupción en público pretenciosa, cómplice y nada inocente le ofreció la pista que necesitaba.
Lo intuyó un mes de abril cuando se le llenaron los ojos de besos y flores.
Luego llegó la crudeza de un día de otoño que nunca fue suyo y las arrugas hasta entonces desconocidas para su piel. Por ellas se filtraban los pleitos y los sueños elípticos con fotos en blanco y negro que no volverían. Grietas en sus pies que anduvieron senderos entre señales de humo ambiguas.
Sí, definitivamente podía afirmar que se vivía mucho mejor así, con las palabras justas y necesarias, con el pensamiento escueto y la mirada al frente. Al fin y al cabo permanecerán las orillas de los ríos para recordarle sin necesidad de palabras, los rincones que guardan sorpresas o desdichas, sonrisas de erizo y portales con secretos no revelados.Y lo peor de todo tal vez, la ignorancia elegida o el zumbido incesante de la huida.


13 comentarios:

  1. Ah, mujer de pocas palabras, y sin embargo tan bellamente escogidas; de pensamiento escueto nada! Besitos...

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  2. El silencio se impone, a veces. Si se tiñe de mordaza, ateneza... pero el silencio no sólo es mordaza. Es ese pliego donde revelarnos, esa grieta donde musitar, después, palabras. Tus palabras no invaden el silencio. No lo amordazan. Tus palabras acunan al silencio. Lo relajan. Cierra los ojos y óyelas... ¿Sientes la canción de cuna que cantan?

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  3. ¡Cuánto cuesta ponerse esa mordaza...!, pero cuando se hace, cuando se asume voluntariamente, entonces se paga un alto precio y la salud del cuerpo se resiente y también la del alma...

    Un abrazo en la noche.

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  4. Qué frágiles, no obstante, las mordazas auto impuestas. Siempre vuelve el pasado, siempre, aunque su piel se haya vuelto amarilla.

    Besos.

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  5. Hacía tiempo que no leía palabras tan bien escritas, es un lujo que hay que darse, aunque sea de vez en cuando.
    Es difícil hablar del silencio, a veces cuesta tanto mantenerlo…
    Y no hay dudas: es mejor que seas reina de tu silencio que esclava de tus palabras.
    Pero ojo, puede ser la peor mentira, porque el silencio es la conversación de las personas que se entienden. A fin de cuentas no es lo que se dice, sino lo que no es necesario decir, y siempre, manejar el silencio es más difícil que manejar la palabra.
    No es tu caso Erato, eres la musa de tan buenas palabras.
    Un abrazo


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  6. El Ladrón de Bagdad22 de octubre de 2012, 23:31

    "Grietas en sus pies que anduvieron senderos entre señales de humo ambiguas." Caminar sobre la materia de nuestros sueños.

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  7. Rafael, gracias. Buen matiz, aunque a veces el silencio guarda más palabras que las que emitimos.Un beso

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  8. índigo, no sé si escucho la canción de cuna de la que hablas pero sí puedo oír el vaivén de tus palabras como un dulce susurro que acompaña a estas aguas y las hace más limpias. Gracias siempre, amiga.Un beso

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  9. Rafael,qué razón hay en tus palabras! Gracias por pasar y compartir.Un abrazo

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  10. Exodo,la pielamarilla del olvido...Un gusto tenerte por aquí.Un abrazo de ocres y palabras

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  11. Rober estamos muy perdido últimamente. Muy buena reflexión la que aportas a estas aguas del Rhin. Manejar el silencio es mucho más difícil y no siempre se entiende. Gracias por tus palabras siempre.Un abrazo interoceánico

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  12. Ladrón de Bagdag...Materia insondable esa, frágil y vulnerable pero merecedora de pasos firmes y frentes altas.Gracias

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  13. Exquisita poética.
    No dejes de nunca de amasar palabras.

    Ahora te mando un beso.

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