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lunes, 3 de septiembre de 2012

Miradas y eternidad

Nunca acertó a adivinar en qué momento exacto el corazón se le pobló de nombres y libélulas.
Fueron años sin pulso llenos de ojos que escrutaban sus gestos en espiral y ofrecían un néctar diferente para cada hora del día y de la noche.
Sin prudencia fue creando presagios entre sus pechos y el abismo de los mapas donde latían corazones que ya no deseaba visitar.
Sabía que aquel lugar, aquel nombre, le habían elegido por sorpresa y sin traición para aparcar sus continuas huidas y escuchar sin dilación la canción más triste que resumiera su vida en apenas unos acordes.
Por fin aceptó que estaba hecha del olor a pan recién hecho y tardes de lluvia incesante.
Era su corazón, uno de esos corazones de minorías, de aspecto irregular y sospechoso, en el que solo arriban otras miradas que son capaces de no despedirse nunca con un beso irrepetible en cualquier estación del mundo.
Ese mundo que cada vez le resultaba más deplorable y que junto a aquellos ojos inadaptados e inconformistas le resultaba menos hostil y hasta habitable. Tal vez el único espacio que quiere seguir habitando sin mesura y con arrojo para seguir sumando tantas tardes de otoño, como hojas amarillas invadirán parques y calles solitarias.





18 comentarios:

  1. Hay miradas que atrapan como las olas. Hay palabras que cuajan y trazan mapas irrepetibles donde, irremediablemente y con total desmesura, se arrojan y se agrupan las hojas...

    Y yo, desde la lejanía, me alegro de esas miradas y de esas olas y de esas hojas. Abrazo enorme, Erato.

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  2. Navegar ríos lejanos nos da experiencia, pero volver a sentarse a orillas del Rhin trae siempre recompensa. Muy grande...

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  3. Ya sabemos que la forma de mirar lo es todo... y afecta al ánimo y a las ganas... Nadie es extraño, ni extranjero, ni anormal, ni más ni menos que nadie... pero todos, todos, somos diferentes...
    Te noto muy otoñal... pero mucho, mucho...

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  4. Miradas y eternidad de un corazón y un pasado, de un mundo en suma ya vivido y quizás soñado, en el que había que vivir el otoño todavía y encontrar, si fuera posible, la paz y el amor deseados.
    Un abrazo en la tarde.

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  5. Y como dijo Jorge Manrique, nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar. Nacemos, como ellos, siendo apenas unos hilos de agua que surgen de cumbres frías, extrañas. Y cuando nuestro caudal de vida es ancho, formidable (¡ojalá fuera siempre así!), tornamos a fundirnos con ese todo que es el Océano, el mar.
    Un besico...

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  6. Como siempre me encanta la atmósfera de tus letras, pero estas palabras que te resalto me parecen una maravilla:
    "corazón de aspecto irregular y sospechoso, en el que solo arriban otras miradas que son capaces de no despedirse nunca con un beso irrepetible en cualquier estación del mundo."

    Eres "terriblemente" poética.

    Un abrazo grande.

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  7. Siguiendo con el símil anterior, algunas personas somos "guadiana", aparecemos y desaparecemos en algunos puntos antes de llegar al mar...
    Erato, me encanta estar de nuevo aquí y poder leerte. Besos mil :)

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  8. Como dijo Jorge Manrique, nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar.

    Un beso, Erato.

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  9. Hay miradas que eternamente se quedan a vivir entre nuestras realidades y palabras hermosas que adquieren todo el brillo cuando alguien como tú sabe darle un significado. Sigues haciendo poesía. Gracias.

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  10. Índigo sé que puedes captar miradas así porque posees una mirada ante la vida especial que te hace ver mejor.Y yo desde aquí me siento orgullosa de tus miradas.Gracias

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  11. Mannelig, gracias por venir a sentarte por estas aguas y descansar.Un abrazo enorme

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  12. Sorti, lo has clavado y sí estoy muy muy muy otoñal.Un abrazo muy muy fuerte para ti

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  13. Rafael gracias por tus palabras y tu visita.Un abrazo en la noche

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  14. Rafael, gracias por tus ríos y tus océanos.Todo cambia, nada permanece, como diría cualquier libro oriental de los que lees.Abrazo

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  15. Mercedes un abrazo terriblemente apretado para ti, amiga.Gracias

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  16. Nusa, tú nunca serás un Guadiana porque permaneces y me gusta.Un abrazo con beso.No sabes la ilusión que me ha hecho leerte.Eres grande

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  17. Rafael Mérida gracias por seguir pasando por este Rhin en el que visitas como la tuya hacen de este lugar algo apacible y siguen aprendiendo cada día de todo.Un beso hasta tu Macondo

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  18. Anónimo, gracias por tu visita aunque prefiero saber a quien dirigirme.Un saludo

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