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lunes, 20 de agosto de 2012

Tardes en sepia

Mientras el calor de estos días de agosto se resiste a marcharse recopilo cuadernos que empecé un día y que nunca vieron el final.
Entre mis viejos libros, que observan atónitos mis idas y venidas incesantes y que me esperan con paciencia infinita, me reencuentro con dedicatorias y anotaciones. Alguna foto que cae de forma inesperada de una página que dejó su huella en mi en algún atardecer feliz o madrugada inquieta.
Son tantos los objetos que nos contienen, que tienen vida propia y a su vez hablan de la que le dimos nosotros mismos un día...
Desde estos ventanales, que tanto os han contado desde hace años ya, observo como va cambiando tímidamente la luz de los días. Es inevitable no hacer una parada desde estos atardeceres morados y naranjas que tanto me han dado. Septiembre se acerca. Sigue deleitándome la sonoridad de esta palabra y la magia que envuelve a este mes del calendario. Cuando llegue estaré de nuevo feliz y con otra luz que acune mis sueños, lejos de todo esto, de lo que me supo desde siempre y me ayudó a ser más libre.
Y así, sin haber llegado aún septiembre descubro otra vez la fugacidad de las cosas y del tiempo, el trasiego de la vida que no es ni más ni menos que una continua sucesión de cambios, de lo que fue y ya no es, de lo que permanece y lo que no queda ni rastro, de las continuas elecciones que hacemos desde que nos levantamos hasta caer la noche; de como forjamos los caminos y de lo relativo que es todo, lo que fue importante o vital un día y hoy dejó de serlo y viceversa.
Esta tarde me lo han dicho una vez más un puñado de cosas con historia.
Mi propia historia.




7 comentarios:

  1. Trasiego vital, qué verdad nos cuentas tan sencilla como profundamente... Y la relatividad, y los altibajos, y la necesidad de seguir adelante...
    Septiembre nos espera.

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  2. Es verdad, que a veces, esas cosas que nos rodean y entre las que nos quedamos embobados, nos dicen y recuerdan tantas cosas...
    Un abrazo en la noche.

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  3. Interesante reflexión.
    Tienes mucha razón. La fugacidad de las cosas, las elecciones constantes, la evolución, el cambio...

    Septiembre tiene para mi su atractivo,pero éste será movido laboralmente hablando.... ya veremos.

    Un abrazo!!

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  4. Es verdad, septiembre pronto estará aquí. Hay quienes cuentas los años por veranos (y quienes lo hacen por inviernos o primaveras). Mis veranos siempre son especiales, como un paréntesis en el que recapitular lo acontecido de año en año. Supongo que la noche de San Juan ayuda :)
    Los objetos nos contienen, Erato, pero no todos: los libros, las fotografías, algún regalo mínimo. Esas cosillas a las que dotamos de vida.
    Besos como olas de calor! jiji

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  5. querida erato:
    como siempre... un placer leerte...
    muchos besos!!

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  6. Entre los objetos que nos contienen queda el olor, el sabor, el tacto, el sonido y el olfato de lo que somos y fuimos. Ese rincón de lo primitivo que se aloja en el reverso de la hoja que no leímos o en el pliegue de una concha que recogimos, o en el rumor de una ola que aún nos zarandea, desde lo más íntimo. Besos, Erato, y mis añiles para ti.

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  7. Gracias siempre. Os quiero. Y hacéis de este sitio, al que no presto atención ni mimo, un lugar especial de aguas transitables unas veces y agonizantes otras.Abrazo enorme

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