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sábado, 29 de diciembre de 2012

Vivir


"Sólo es capaz de realizar los sueños el que, cuando llega la hora, sabe estar despierto " León Daudí



He pasado de la risa al llanto a una velocidad pasmosa, me he asombrado y decepcionado, divertido y entristecido…He asistido a la muerte propia de lo que ya no me servía, he retado al miedo y me he deshecho de viejos patrones que entorpecían mi camino, me he acercado a lo que en otros momentos hubiera sido impensable; he realizado sueños que antes ni me hubiera atrevido a imaginar, he celebrado a través de la caricia la vida que pendía de un hilo de personas muy queridas y he llorado la impotencia o la desidia mil veces; he cogido de la mano la amargura o soledad de quienes configuran mi universo y se sientan constantemente en los precipicios, elegidos o no. 
Colgué la desgana y dibujé objetivos, revisé deseos guardados celosamente en papeles antiguos con fechas borrosas para tachar los que tomaron forma y dar paso a otros nuevos. En definitiva no he hecho nada especial más que Vivir, como todos.
Observé lo que duele poner los pies en el suelo sin renunciar a mirar al cielo para elegir los planetas en los que merece la pena quedarse. Pero sobre todo, si tuviera que elegir dos palabras serían esfuerzo y fe con mis propios desahucios y los ajenos, con las palabras y los hechos. No concibo la vida sin ellas, tal vez porque si uno mira alrededor la desazón que provoca la realidad es tan brutal que a veces es muy fácil abandonarse a todo y dejar de creer. 
Pero también es cierto que en esa realidad hay mucho de bueno, de corazones sin anclas de los que se aprende constantemente, personas que por una razón u otra aparecen en nuestras vidas, ponen una luz diferente a nuestros días y nuestras noches. Creer en uno mismo es el comienzo de algo grande.Poco está afuera, lo he dicho por aquí y por allí tantas veces como una letanía y a veces lo olvido pero algo hace que regrese de nuevo a esa certeza.
Yo durante este año al fin me he encontrado,a través de mucho bueno y también de dificultades que  por momentos creí insalvables. Nada ni nadie nos salva o condena. En uno mismo está la llave que ofrecemos o tiramos al mar sin saberlo.
Ojalá encontremos la fuerza y el entusiasmo para continuar caminando por nuestros senderos, unas veces serpenteantes y tortuosos  y otras, laderas suaves en las que descansar el alma y gritar GRACIAS. Ojalá nuestras puertas estén abiertas al AMOR y la TERNURA que siempre facilitan las cosas.


                                                 Fotografía tomada por erato en Vitoria 2012



domingo, 9 de diciembre de 2012

Importancias

No importa que se me agoten las palabras y sueñe sin ellas varias lunas seguidas.
No importa si los pasos hacia atrás no se extinguen, mientras exista el adelante
y siga sembrando semillas en los ojos donde seguro nacerán flores y universos.
Cabeza abajo contaré mis dedos. Uno por cada deseo incandescente.
Hasta diez veces diez para no desfallecer en cada intento.
Me importa bailar bajo las tormentas y mojarme, confiar y deshacer nudos,
huir de las sombras y disolver los granos de sal agolpados en la garganta con los años.
Eso es lo que me importa, seguir volando en días-jaula, comerme la vida a mordiscos y
ahuyentar a la lógica.
Quiero seguir escuchando el rumor de los diapasones en la vida de los que amo y a su vez me importan.

Fotografía tomada de Deviantart.com

domingo, 11 de noviembre de 2012

Preguntas a contraluz

Arden cometas en sus manos y un juego de luces atraviesa su costado.
Todo cambia al ritmo de las estrellas inquietas de noviembre y nada hace para impedirlo.
_ ¿Quién habló de la belleza de los nardos en el mar ? ¿Quién tiene la verdad para regalar a un puñado de escépticos como ella?
_ ¿Cómo se compra la nieve en sesenta metros cuadrados de sueños al rojo vivo?
_ ¿Cuántas veces se asomó a los acantilados para adivinar a lo lejos palabras que quedaron atrapadas en botellas de cristal?
Desde allí divisó apenas unos besos en color pastel decorando alcobas que siempre fueron paralelas y llegaron para converger en la duda, cuyo nombre fue luna o noche oscura con ojos de búho asustado.
Todo cambia al ritmo de las estrellas inquietas de noviembre y nada hace para impedirlo.
Revuelve los trastos viejos, los cajones y equipajes, sacude las almohadas donde sabe se esconden las caracolas que le hablaron un día y le enseñaron el camino con pañuelos en la frente.
Ella guarda todas las preguntas sin respuesta, todas las respuestas que sabe no tienen preguntas, todos los presagios absurdos e irracionales. Ella deja morir en las aceras con número veintisiete las horas bailadas de tango, los inciensos,los pasatiempos en la arena o aquella foto con su cuerpo desnudo a contraluz rodeado de geranios y buganvillas.
Sí, es cierto, todo cambia al ritmo de las estrellas inquietas de noviembre y nada hace para impedirlo.





miércoles, 24 de octubre de 2012

Cualquier tarde de lluvia

Llueve suave en estas calles de avenidas eternas que guardan el último aroma de azahar y jazmín.
Es una tarde especialmente dulce y triste como si de repente todos los ojos del mundo me hubiesen venido a visitar y llamaran a la puerta para interrogarme sobre lo más remoto de mi que no sé traducir en palabras.
La vida me da y yo le correspondo como sé y de la mejor manera que puedo.
Hoy toca olvidarse de casi todo y escuchar el susurro de la luz que se filtra lentamente por las rendijas, en las cosas que hablan por sí solas sin necesidad de gramáticas ni conjugaciones, con el lenguaje nada ambiguo de los hechos.
Estoy viva. Sí. Aquí y ahora. Respiro.Todo me empuja hacia adelante. Me acompañan los naranjos que languidecen y las aceras sin imprevistos de Sevilla, el lugar en el que estoy aprendiendo tanto de mi y del mundo y en la que puedo sentir el toma y daca de la vida de una forma ya inolvidable. "Todo está ahí afuera", me hubiese dicho hace un tiempo. Con el tiempo sé que "todo está aquí adentro", en sí mismo, en los laberínticos pasillos del alma, en los que nos perdemos o tenemos la dicha de encontrarnos con cosas que ni siquiera sabíamos que existían. ¡Benditos descubrimientos!
Y pienso en la correspondencia de lo que uno recibe y vierte en cada día.
La vida es muy sabia y aunque la reciprocidad no se rige como tantas cosas por la justicia, nos devuelve lo que le damos casi siempre. A veces, con creces, otras no no tanto. El trueque es muy fácil, yo te doy tú me das. Yo te beso, tú me traes el océano en tus manos. Yo no puedo, tú me empujas. Tú no quieres, yo te escucho. Dame lo mejor de vos y bailaremos juntos un poema.
Hoy no quiero números, tablas de excel, cuadrantes ni calculadoras de distancias kilométricas, nada de mapas que me sitúen lejos de este momento que sé, no se volverá a repetir. Recordaré estas tardes con dulzura, con la satisfacción que da la búsqueda incesante de uno mismo donde quiera que esté.
Quiero seguir llenándome de bueno para compartir pese a la hostilidad y el desánimo del mundo. No quiero rescates que no sean los propios. De los ajenos ya se encargan los poderosos. Y en todo caso, solo uno mismo puede salvarse. Todo es cuestión de voluntad o desidia.


jueves, 11 de octubre de 2012

La mordaza del silencio

Con los días aprendió a amasar otro tipo de palabras, a dejar en la orilla aquellas que ya no le servían por ajadas e insalubres. Pensó que había llegado el momento de enterrarlas y decirle adiós a tanto adjetivo inútil, a tanta paráfrasis que solo le alejaba de la realidad, de la vida misma en la que poco o nada le habían valido.
Por las grietas del olvido se colaron aquellas que un día deseó ver en su escritorio.
Recordó como aquella irrupción en público pretenciosa, cómplice y nada inocente le ofreció la pista que necesitaba.
Lo intuyó un mes de abril cuando se le llenaron los ojos de besos y flores.
Luego llegó la crudeza de un día de otoño que nunca fue suyo y las arrugas hasta entonces desconocidas para su piel. Por ellas se filtraban los pleitos y los sueños elípticos con fotos en blanco y negro que no volverían. Grietas en sus pies que anduvieron senderos entre señales de humo ambiguas.
Sí, definitivamente podía afirmar que se vivía mucho mejor así, con las palabras justas y necesarias, con el pensamiento escueto y la mirada al frente. Al fin y al cabo permanecerán las orillas de los ríos para recordarle sin necesidad de palabras, los rincones que guardan sorpresas o desdichas, sonrisas de erizo y portales con secretos no revelados.Y lo peor de todo tal vez, la ignorancia elegida o el zumbido incesante de la huida.


domingo, 30 de septiembre de 2012

Utopías


Hoy me sé en las voces de quienes deambulan insomnes entre verbos intransitivos; en quienes perduran en los sueños y la utopía y me invitan a la luz sin promesas ni barrigas infladas de orgullo.
Hoy me sé en quienes me completan a base de sonrisas y atenciones no mendigadas o en la penumbra del dolor compartido, aquél que se amarra a mis dedos y acaricia levemente la muerte sin saberlo.
Hoy me sé en la tregua de las almas que se permiten quemaduras por amor y las lenguas que muerden la locura de lo imposible.
No maltrataré más estos ojos de anquilosada tristeza ni perseguiré la exactitud de unos pasos que no vengan de frente a reclamar noches sin pulso o amaneceres sin apuestas.
Hoy me sé en el olor de las calles a nardos y membrillos; en los versos de un soneto de piel cosida y cicatrices con forma de estrella; en las noches que se viven sin tensar las cuerdas y las aceras con niños sin cara almidonada.
Hoy me sé en la arruga entrañable de quien no huye del tiempo ni desecha el miedo y sabe, sobre todo, que no se hace viejo, sino que es viejo y camina sin prisa y sin pausa hacia el fin irremediable y necesario que a todos nos aguarda.
Hoy solo me sé "en quienes cruzan el bosque y ven mucho más allá que la leña para el fuego", como me susurró un Tolstoi sabio que también se supo en las grietas de sus días inciertos.
Hoy no quiero más secretos de caracolas en mi pelo. Me basta con el olor a peje y salitre en mis entrañas; me basta con el recuerdo que se consume lentamente en una vela blanca mientras escucho un solo de otoño que a muchos nos conquista para nacer de nuevo.



domingo, 16 de septiembre de 2012

Mapas sin trincheras

Cae la tarde y la ilusión recién estrenada se quita el sombrero ante el descanso merecido en el sillón de los pensamientos dorados.
Hay frente a mi un cielo azul mar intenso y bajo mis pies unas plantas de colores nada casuales que me dan la bienvenida a esta casa.
En la calle, las últimas ráfagas de jazmín, cena a punto de comenzar para algunos y los gritos rezagados de los críos que juegan a la eternidad del momento.
Pienso de repente en aquellos otros comienzos que me vinieron a buscar, o los que me vieron partir; los que sin mi permiso trazaron rutas nunca alternativas a base de escuadra y cartabón.
Aquellos otros días que tuvieron que vivirse en mi para instalarse en el "yo sin trincheras" en la que me he convertido.
Una colección de naipes con una Marilyn explosiva al frente me observa desde lejos y me hace pensar en cómo serían los septiembres de esa rubia de mirada triste.
A la derecha títulos inconexos de libros que esperan ser leídos y una caja de madera que deja al descubierto palabras como "Tolstoi" ... "y la alegría"..."Ellas"..."sosegada"..."olvido".
Puedo respirar la ternura de cuatro manos que durante horas han regalado mimo a rincones oscuros o esparcido besos de klimt en las esquinas, ya convertidas en tragaluz para los días grises del desencanto.
Rendida, me estremece de nuevo la capacidad del ser humano para crear belleza o destruirla, para amar u odiar, para crear espacios de la nada o reducir a la nada espacios que deberían perdurar.
Cuando pierdo las palabras adecuadas y me delatan los pensamientos alborotados, creo que en el fondo solo somos eso, pensamiento y que el resto, lo de afuera, es tan efímero que en un momento puede evaporarse como polvo de estrellas.
Por eso, mientras me vence el sueño, yo juego como los críos de la calle a la eternidad de este momento.




lunes, 3 de septiembre de 2012

Miradas y eternidad

Nunca acertó a adivinar en qué momento exacto el corazón se le pobló de nombres y libélulas.
Fueron años sin pulso llenos de ojos que escrutaban sus gestos en espiral y ofrecían un néctar diferente para cada hora del día y de la noche.
Sin prudencia fue creando presagios entre sus pechos y el abismo de los mapas donde latían corazones que ya no deseaba visitar.
Sabía que aquel lugar, aquel nombre, le habían elegido por sorpresa y sin traición para aparcar sus continuas huidas y escuchar sin dilación la canción más triste que resumiera su vida en apenas unos acordes.
Por fin aceptó que estaba hecha del olor a pan recién hecho y tardes de lluvia incesante.
Era su corazón, uno de esos corazones de minorías, de aspecto irregular y sospechoso, en el que solo arriban otras miradas que son capaces de no despedirse nunca con un beso irrepetible en cualquier estación del mundo.
Ese mundo que cada vez le resultaba más deplorable y que junto a aquellos ojos inadaptados e inconformistas le resultaba menos hostil y hasta habitable. Tal vez el único espacio que quiere seguir habitando sin mesura y con arrojo para seguir sumando tantas tardes de otoño, como hojas amarillas invadirán parques y calles solitarias.





lunes, 20 de agosto de 2012

Tardes en sepia

Mientras el calor de estos días de agosto se resiste a marcharse recopilo cuadernos que empecé un día y que nunca vieron el final.
Entre mis viejos libros, que observan atónitos mis idas y venidas incesantes y que me esperan con paciencia infinita, me reencuentro con dedicatorias y anotaciones. Alguna foto que cae de forma inesperada de una página que dejó su huella en mi en algún atardecer feliz o madrugada inquieta.
Son tantos los objetos que nos contienen, que tienen vida propia y a su vez hablan de la que le dimos nosotros mismos un día...
Desde estos ventanales, que tanto os han contado desde hace años ya, observo como va cambiando tímidamente la luz de los días. Es inevitable no hacer una parada desde estos atardeceres morados y naranjas que tanto me han dado. Septiembre se acerca. Sigue deleitándome la sonoridad de esta palabra y la magia que envuelve a este mes del calendario. Cuando llegue estaré de nuevo feliz y con otra luz que acune mis sueños, lejos de todo esto, de lo que me supo desde siempre y me ayudó a ser más libre.
Y así, sin haber llegado aún septiembre descubro otra vez la fugacidad de las cosas y del tiempo, el trasiego de la vida que no es ni más ni menos que una continua sucesión de cambios, de lo que fue y ya no es, de lo que permanece y lo que no queda ni rastro, de las continuas elecciones que hacemos desde que nos levantamos hasta caer la noche; de como forjamos los caminos y de lo relativo que es todo, lo que fue importante o vital un día y hoy dejó de serlo y viceversa.
Esta tarde me lo han dicho una vez más un puñado de cosas con historia.
Mi propia historia.




jueves, 2 de agosto de 2012

Siesta


Es el vértigo quien deambula a las seis y pico de la tarde de un mes demasiado amarillo e irrespirable.
Es él quien atraviesa pasos de peatones dibujados en zigzag, sudoroso y frío.
Como aquella boca de metro que tragaba niños hambrientos.Siempre a la misma hora, emulando a un Saturno voraz, insaciable y goyesco.
Pareciera que las manecillas de todos los relojes del mundo se hubieran dejado caer de golpe por una ley de la gravedad caprichosa, hasta morir a las seis y media de la tarde.No antes.Tampoco después.
Sé que hay vida ahí afuera por el murmullo de las cigarras, por las bocas anchas que comieron fresas y estamparon su beso en la pared blanca; por la quinta avenida y el callejón del agua, por los rascacielos que penetran aviones heridos o la casa achatada y con patio que lame el hambre.
Lo sé por el aleteo inesperado, por Malher que agoniza en un Danubio rojo, por los lugares que no veré y la mirada perdida de Alicia en un país sin maravillas; por mi prisa para salir de este planeta y acariciar alguna estrella diferente y rara.
Todo esto y mucho más ocurre mientras abandono mis brazos a golpe de reloj,rindiéndome de nuevo al azar. Es la hora del vuelo y la vida me espera más allá de mi piel tostada, mucho más allá del techo que me cobija.
Tal vez sea el ansia quien espera sentada a solas en una sala de cine para empezar a rodar algo en blanco y negro que desconozco pero que intuyo me gustará.








lunes, 2 de abril de 2012

Vivir es poco más que eso


Abril...Para vivir y seguir rescatando palabras de otros tiempos  que vuelven a estos días con el olor de la lluvia y los primeros naranjos en flor.

Por aquél entonces yo había renunciado ya a sembrar preguntas bajo los helechos. 
A la obscenidad de romper el silencio y descifrar noviembres con olor a picón y distancia.
Eran días en los que aprendimos a perseguir mapas infinitos con zapatos de cartón.
No necesitábamos más.
"Vivir -dijiste tú, es poco más que eso".
Cada martes firmábamos amnistías de nostalgia y los dedicábamos a llenar ombligos sin fondo.
A desenmascarar el miedo que esconden algunos verbos,
los que copulan cuando un cuerpo sabe dormir junto a otro.
Hoy, como ayer y tal vez mañana, recuperamos las azoteas desde las que silbar socorros por tierra mar y aire.
Volvemos a sabernos barro u hormiga, vergel de caricias o espantos de desierto.
Hoy, como ayer y tal vez mañana,
cuando cae la noche como una estampida y sin llamarla,
seguimos esperando bajo el roble que adoptó nuestras miserias
y el perdón por tanta borrachera de sueños sin compás.




miércoles, 29 de febrero de 2012

El murmullo del agua

Noches que se abren paso entre las sombras que a todos nos ocupan, las que se instalan en la prisa de una mirada, desnudando unos ojos que desembocan de nuevo a este lado del río inerte y silencioso.
En la estrechez del tiempo que tiembla sigo escarbando en la antesala de un mes agridulce y nuevo, sin caricias rotas ni sueños brillantes en el ombligo de este universo que se rompe en pedazos.
Todo me asombra y me estremece. Nada me es ajeno en el infiel paso de los años cuando leo nombres que hicieron historia. Nada me satisface más que escribir los días en las mejillas que conservan el entusiasmo a raudales como un fleco extraviado a punto de volar calle abajo.
Orgulloso el paso entre la hierbabuena y el azahar de un pecho que no se rinde nunca.
Un suave vaivén del agua cosquillea mis pies para convencerme de que si lanzo de nuevo alguna piedra habrá palabras por rescatar en el fondo.
Está bien regresar de vez en cuando aunque solo sea para certificar la propia existencia y apostar por la música que llegó sin previo aviso. Merece la pena escuchar los primeros pájaros que, como aquellos otros de madrugada, traerán hazañas nuevas para regalar en los recodos de un río que sin ser mio ya no sabría perder su identidad.


martes, 7 de febrero de 2012

Travesías

A veces, cuando la agonía duerme en el desván con los ojos vendados
puedo escuchar el arrullo de esta ciudad dorada, que llega hasta mi, sinuosa y provocadora, ofreciendo sus jadeos en el hueco de la escalera del último sueño evocado.
En la estancia vacía, una polvareda de voces blancas roban el frío de la duda
que duerme engarzada en cualquier esquina de las calles con nombre de poeta
¿Cuántas veces caí? ¿Dos, tres...?
¿Cuántas me levanté? Una, dos, tres...
Una por cada violeta robada para mi y los que se fueron.
Dos, por cada palmo de tierra mojada y recorrida de norte a sur, de este a oeste.
Tres cada vez que las promesas se diluyeron deshilachadas y absurdas río abajo.
Una tez blanca merodea el tiempo y la espuma del instante que me vive.
Es lo único que poseo y podré perder cuando me vaya de estos días soberbios y felices.
Este presente dulce e ineludible que llega para frotarse con mis pies y el placer de avanzar por el camino elegido.
Solo el rumor del agua suena ahora en espiral rodeando el corazón y mis batallas rojas.
Nunca sentí con tanta lucidez cómo el "pasado"es el eco que a todos nos ocupó un día y ya no existe, cómo el "futuro", apenas son seis letras sazonadas con un puñado de sueños o quimeras que aún no poseemos.
Por suerte, en mi "presente"conviven luciérnagas y mariposas, tranvías y vagamundos, vinos y letras por compartir y un laberinto finito y bien delineado, donde muchos seguimos amando las cometas y los barcos que, con marejada o en calma, siguen volando y navegando sin cesar.


miércoles, 4 de enero de 2012

Fragilidad

Me desnudo en los días sin agenda y sigo el murmullo de los ríos nevados, de los pasillos blancos que transitan los desarraigados, una mirada con desfiladeros infinitos y rutas sin destino.
Llego hasta aquí con la complicidad de los años y las acequias, con la sonrisa en zig zag y las sombras o luces que aprendí a perseguir con aullidos de lobo.
Observo los días y busco el rastro del mirlo blanco para colgar en sus ojos la música  que soy capaz de crear cuando mi cuerpo huele a menta y cuelgo la melancolía en los armarios que no me pertenecen; cuando se me aparecen puñados de sinceridad sin excusa o corazones sin disfraz que nada anuncian desde las ventanas a las que elijo mirar.
Tal vez solo exista esto y poco más, el incesante vaivén de las horas trampa, el misterio de las violetas que guarda un aria que se repite como una letanía y el desgarro a cada paso en falso; la fragilidad de las palabras o el robusto peso de los hechos que quedarán indelebles en la memoria solo de unos cuantos.
De cualquier manera, no recuerdo ya cuando gané o perdí el pulso a las letras y los hechos que a veces se parecen a mi solo en las horas del alba.