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martes, 1 de mayo de 2018

Si algún día



 Si algún día fui agua en busca de mis sombras y me acuné entre la hierba…

Si buscaba las palabras bajo la tierra después del aguacero...

Si me encontraba a mi misma y firmaba con mis pies la extrañeza de sentirse sola…

Si alzaba mi voz entre los helechos

y la nieve recorría mis piernas de porcelana

para volver al rincón de los silencios indecisos y helados…

Si paría en los agujeros de la noche las verdades encontradas cuando crujían las puertas cerradas del olvido...

Si sumaba flores en mi pecho entre un puñado de nombres que cantaban a la luna…

Si el agua,  las palabras, la voz, y los nombres anidaron un día en el corazón sin 

miedo...

Seguiré buscando la montaña en la que poder trepar

y avistar el horizonte de un lugar que nunca se acaba.


                                          Imagen de Benjamin Lacombe

domingo, 18 de marzo de 2018

Aventura y Fe



Cuando escribo África se me llenan los sueños de colores y utopías, de desgarros y belleza, de injusticia y asombro…
Cuando escucho África se me aparece en forma del niño que compartía conmigo teatros y mañanas eternas de lluvia cogiendo caracoles. También el primer duelo de Toby bajo el manzano de la huerta… Y tantos días y noches…
Solo entonces este continente se convierte en un nombre propio, el de mi primo Gerardo Cámara.
Acabo de leer las últimas páginas de su recién estrenado libro “Aventura y fe” y siento cómo la lluvia me devuelve al niño que fue y sus sueños de hombre cumplidos a base de vivencias y realidad compartida. Al compás de este día gris también escucho las últimas notas de una música que acaricia el alma de África. Las ha creado su hermano Carlos y hace de este libro y de mi día un lugar especial. Tras las palabras de Gerardo están los ojos ávidos de Sandra, quien ha corregido con maestría Aventura y Fe.
Todo un lujo de libro y compañía que os invito a leer. Tal vez África se os instale en el corazón, sin ruidos ni aspavientos, solo con el deseo de acercarse a contemplar su misterio.



domingo, 17 de septiembre de 2017

Y al andar se hace camino...

Cuando todo era hielo un desfile de nubes pasaron a buscarla.
Tras la puerta verde ella se dejó hacer y en sus ojos florecieron de nuevo los versos dormidos.
Llegó la mañana y cogió su maleta. La llenó de pájaros sedientos y emprendió su marcha. Una ráfaga de viento borró los caminos y senderos hasta entonces conocidos.
Con paso firme y sosegado fue esparciendo a un lado y a otro de la carretera, madrugadas de silencios rotos y cristales en la nuca, recuerdos y olvido.
A lo lejos empezó a divisar otros pasos quedos como los suyos cuyos brazos se agitaban en el aire como molinos de viento. También arrojaban a las cunetas miedos y promesas marchitas, impotencias en forma de ancla y teléfonos en desuso.
Su trayecto empezaba a dibujar un nuevo horizonte totalmente inesperado.
Sin duda ese era el camino que nunca consiguió localizar en los mapas, con gente firme y paso al frente arrojando al vacío lo inservible.
A contraluz, su figura entre los árboles le pareció distinta y el rumor de las acequias le anticipaba el más bello otoño hasta entonces vivido.

Sí, sin duda ese era el camino.


                                      


miércoles, 24 de mayo de 2017

"La vie en rose"

"La vie en rose" ha sonado en la sala de forma inesperada y un centenar de ojos atónitos recorrían la mirada de una Edith Piaf triste y desconocida para ellos que solo saben de rap y aún sonríen a todo. Ella ha llegado a regalarnos un trocito del París antiguo con el que aprendí a soñar. Ha venido entre el olor de azahar y peje de este mes de mayo y nos ha regalado el devenir de una niña de ojos negros atravesando sola callejuelas y avenidas inhóspitas aprendiendo a decir"Je t´aime" a la luz de la luna. El mismo devenir que une a quienes vamos vagando por el mundo en busca de un lugar para quedarnos. Los mismos, que aprendimos con el tiempo, que ese lugar está desprovisto de Norte o de Sur, de Este u Oeste y sin embargo está lleno de nombres y vidas que amamos; personas que llamaron a nuestra puerta para compartir con nosotros un manojito de esperanza .
Hoy, una suave brisa nos trajo un " Rien de rien" tembloroso y frágil que aunaba sin saberlo el dolor y la consciencia cómplice con la inocencia y fascinación de quienes empiezan su camino.
Nada me aparta de las palabras que brotan con la magia de días como el de hoy.
Ellas se despidieron de mi temporalmente para vivir y atrapar cada instante.
Por eso aún valoro más a quienes sí sois capaces de parar y darle forma a la emoción con palabras engarzadas a vuestros días.
Hoy, mi gratitud y la de mis niños a Ana que ha querido compartir su universo con nosotros a cambio de nada y me recordó que París, la ciudad de la luz, habita en sus ojos y en su voz única y prodigiosa que ha despertado mis palabras.

Imagen tomada de Devianart

domingo, 2 de abril de 2017

Otras primaveras

Crecimos a la sombra de unos salmos que aprendimos sin sentir, cuando todo era bueno y la vida lamía los churretes de chocolate en los labios de niño que aún no sabían mentir.
Eran primaveras que agitaban nuestros sueños y pasaban su mano por el pelo para que no cupiera ni una sola pregunta en sus noches, salvo el olor de los primeros almendros.
Era subir y bajar peldaños con destreza, atravesar puertas y jugar a morir.
Era el olor a paja mojada y la inminente llegada al mundo de la gata okupa que viviría en el tejado para siempre.
Era la voz en off de quienes en la distancia te mandaban cartas para corroborar su propia existencia y mi entusiasmo.
Eran aquellas otras primaveras,sin las cuales no se habrían forjado mis sueños de hoy aunque aún hoy siga buscando salmos en los que creer.

                                               
                                                             Foto tomada de Devianart

domingo, 27 de noviembre de 2016

Instantes sin deshacer

Grita el cielo de este día gris de tanta calle cansada y tanta espera.
Sé que estoy en la otra orilla, lejos de la piedra y del abrazo constante de sus noches, de aquellos otros ríos que supieron de mi y los rescoldos del último fuego.
Hay un hueco en mi costado por el que se cuelan otros otoños, con majestuosas fachadas y manos furtivas entrelazadas, las mismas manos que aprendieron a decirse adiós, aquellas otras luces que nunca vi morir en noviembre...
Mi corazón sigue siendo ese equipaje sin deshacer y que el mar me devuelve hoy en la arena una y otra vez junto a mil preguntas sin respuesta; cubriendo de óxido los caminos que aún me quedan por recorrer.
Feliz y abatida, me declaro en paz conmigo misma, la paz que me debía en apenas unos instantes, para creer de nuevo en la firmeza de mis pasos y la brújula que guardo bajo mi falda.
Diciembre se acerca pausado y tranquilo y yo solo quiero trepar hacia él y dejarme acariciar sin prisas ni nostalgias.



martes, 1 de noviembre de 2016

Soledad del aire

In memoriam
A  mi tío Arturo,quien me enseñó a amar la poesía
y el orgullo de ser andaluz


Una soledad de agua quieta flota en el aire y
la náusea temblorosa del miedo que llora en silencio
los huesos blancos de sus manos.
Aún el corazón caliente como un romancero gitano y
entre sus labios, temblando una nana.

¡Ay, quién pudiera borrarle las ojeras a la noche!
¡Quién fuera el "Piyayo" y vivir el amor
sin llagas ni espanto!
"¡Ay, tu corazón caliente y nada más!"
como dijo el poeta atormentado.





domingo, 4 de septiembre de 2016

No muere...

Nunca muere quien bate sus alas rotas en el último aliento de las calles vacías,
quien puede ver en un charco más allá del olvido.

No muere quien decide ignorar a las sirenas y pasea por las terrazas vacías
reconociendo sus propios pasos vacíos en la noche.

No muere quien puede dibujar aún el recorrido de una lágrima a punto de inundar el mundo.
No puede morir jamás la boca que pide, las manos que alcanzan, la piel que muda en las callejuelas blancas del sur y el color dorado de sus tardes.

No muere quien sigue cantando con los niños del revés y se lleva como equipaje de mar a mar un bolso cargado de abismos de colores para mimar sus mejores sueños.


¡No!  No puede morir quien ama demasiado la tierra con sus ruinas y obeliscos, con  los aguaceros que la empujan hacia ella, la única razón de ser de tanta paz y tanta guerra;
quien busca sin manuales ni doctrinas, quien descubre que la vida está en cada esquina y olas sin heridas.
 No muere...

                                  Foto realizada por Maite Salcedo