sábado 6 de febrero de 2010
Azares
El autobús se retrasa de nuevo. Cinco minutos. Diez.
Un reloj se mueve inquieto bajo las mangas de todos.
Irremediablemente llego tarde.
Suena en los auriculares la interminable McKennitt que me pasó alguien hace poco para momentos así. Una vez más me salva de un ataque de estrés desbocado.
Un escalofrío obliga a girarme y sorprender a unos ojos clavados en mi nuca, escrutándome .
No sé por qué nunca me gustó esta sensación.
Son los mismos ojos con los que me encontré el lunes al cruzar un paso de peatones.
Los reconocí de inmediato y me inquietó bastante sentirlos tan cerca junto a los míos y en actitud de espera.
Nueve de la noche y de nuevo el reloj que bulle bajo los abrigos esperando con ansia la vuelta a casa.
No lo puedo creer pero ahí está de nuevo esa mirada enigmática e interrogante.
Sentado frente a mi, el personaje en cuestión me observa. Disimula sacando un pequeño cuaderno de pasta dura y anota unas cuantas palabras.
Por fin en casa recuerdo este episodio y hasta sonrío.
Pienso en la cantidad de personas desconocidas con las que nos cruzamos a diario, en los miles de nucas o manos observadas; en las anotaciones en cuadernos que desconoceremos; en aquellas miradas que luego vienen a hacer un post sin poesía como éste, solo por el hecho de haber sucedido algo curioso en mitad de la rutina, en un espacio y un tiempo sin intenciones.
Y mientras me pierdo en esto y mucho más, digo adiós a un día intenso y paladeo el sueño, ese único e intransferible en el que no tienen cabida más que mis ojos y la oscura noche de Granada.
domingo 31 de enero de 2010
Cuando Magritte entra en casa.
Hay mañanas que incitan a transgredir las leyes de lo exacto.
Hoy aposté por llegar hasta ti a través del atajo sin palabras y retando a duelo a la desgana.
Sentado en el escalón de la calle, pronuncias colores de Magritte cuando voy en tu busca.
Las pupilas dilatadas arañando secretos al viento; la luz del pueblo con gatos remolones en las esquinas...
Me acomodo entre tus piernas y el mundo e invento el extraño gesto de imaginarme en ti para siempre.
Tu voz me habla de los muertos que robaron esdrújulas en maletas de cartón y que aún retumban en las aceras.
En tus palabras hay escarabajos y amapolas; una muralla de sexos atrincherados para protegernos en la ciudad de hojalata que soñamos para nosotros un día.
Huye cobarde el tiempo, de ti y de mi, de cuantos ignoramos las leyes de la física para multiplicar el deseo y el soberbio instante en que te escucho y me miras, mientras todo se desvanece alrededor.
Hay mañanas sencillas y fáciles, con olor a mandarina o pepitas de melón secadas al sol en tardes de siesta.
Mañanas con sabor dulce y tacto suave a los ojos, en las que sé que irremediablemente le quiero con los colores de Magritte.
Y eso, señor, me temo, es más serio de lo que pensaba.
erato
miércoles 27 de enero de 2010
Rescatado desde las arenas.
Poco o nada ha cambiado en mi sentimiento hacia la escritura salvo unas cuantas brazadas de allí hasta Blogger.
Escribir para ordenarme por fuera,
desbocarme por dentro.
Para transgredir las barreras
de la piel desconocida;
o saltar montañas
más allá de las fronteras
y geografías absurdas e inventadas.
Escribir para conjugar verbos
o manchar madrugadas.
Para hacerme un hueco aquí o allí
y derrotar a la muerte disfrazada.
Deslizar la mano,
tomar el papel en blanco
y garabatear como un niño
nombres propios
con vocales abiertas
y olor a té y sin tetera.
Escribir para no olvidar,
para inmortalizar espejismos
y derramarme en risa o llanto.
Para enredar mis dedos
y alborotar las dudas en el pelo que
volverá a caer como las hojas.
Escribir
para coleccionar adjetivos,
vestirme con ellos
y estrenarlos
en la mediocridad de un día sabiniano
y lleno de pleitos,
que de antemano,
sé que perderé.
Escribir para mí misma,
para ti,
para vosotros,
para ellos
o para nadie.
Escribir,
tal vez,
para seguir existiendo
en los ojos que siempre estuvieron
o en el espejo que me robó la tristeza;
en las notas urgentes que no leí
o en la noche de jazz con libélulas
que ya borré.
Escribir
invocando
a los que escribieron
y pernoctan
en las berlinas de los autobuses;
en el silencio que cruje en las bibliotecas
o en el geiperman
que yace desmembrado
en un desván
con vistas al mundo.
“Escribir-me”,
“des-cribirme” a cada instante
para reconocerme de nuevo
en las primeras gotas del otoño
con forma de unos labios perfilados y rojos.
erato
erato
miércoles 20 de enero de 2010
Tierra
En la ciudad sin luces se oye el pitido de los teléfonos descolgados de quienes huyeron a tiempo.
-¡No me queda nada! Se repetía una y otra vez en el parque, solo habitado a esas horas por un puñado de gatos y putas deshojadas.
Mordíó su labio inferior y apretó con rabia sus puños.
Había aprendido a hacerlo desde la primera vez que bebieron su cuerpo sin permiso y aún soñaba que el mundo, se resumía en un algodón de azúcar como el de las ferias baratas.
Con premura, abrió su bolso y sacó cuanto había, que por cierto, no era mucho.
Lo vació bajo el árbol centenario que la vio crecer.
Pasó suavemente los dedos por su tronco de pana y lo olió por última vez.
Tuvo la certeza de que no volvería por allí jamás.
Limpió la gota de sangre que se había cristalizado por el frío en sus labios que ya eran otros.
Se entalló el vestido a la cintura y con paso sinuoso pero firme se aferró a sus caderas.
Febril y mujer pantera, por fin sabía a dónde quería ir y dónde radicaba su fuerza.
No sintió la tentación de mirar atrás ni un segundo.
Le excitaba demasiado el camino que tenía por delante.
erato
domingo 10 de enero de 2010
Invierno para beberlo
Invierno para beberlo de Vicente Huidobro
El invierno ha llegado al llamado de alguien
Y las miradas emigran hacia los calores conocidos
Esta noche el viento arrastra sus chales de viento
Tejed queridos pájaros míos un techo de cantos sobre las avenidas.
Oíd crepitar el arco iris mojado.
Bajo el peso de los pájaros se ha plegado
La amargura teme a las intemperies
Pero nos queda un poco de ceniza del ocaso
Golondrinas de mi pecho qué mal hacéis
Sacudiendo siempre ese abanico vegetal
Seducciones de antesala en grado de aguardiente
Alejemos en seguida el coche de las nieves
Bebo lentamente tus miradas de justas calorías
El salón se hincha con el vapor de las bocas
Las miradas congeladas cuelgan de la lámpara
Y hay moscas
Sobre los suspiros petrificados
Los ojos están llenos de un líquido viajero
Y cada ojo tiene un perfume especial
El silencio es una planta que brota al interior
Si el corazón conserva su calefacción igual
Afuera se acerca el coche de las nieves
Trayendo su termómetro de ultratumba
Y me adormezco con el ruido del piano lunar
Cuando se estrujan las nubes y cae la lluvia
Cae
Nieve con gusto al universo
Cae
Nieve que huele a mar
Cae
Nieve perfecta de los violines
Cae
La nieve sobre las mariposas
Cae
Nieve en copos de olores
La nieve en tubo inconsistente
Cae
Nieve a paso de flor
Nieva nieve sobre todos los rincones del tiempo
Simiente de sonido de campanas
Sobre los naufragios más lejanos
Calentad vuestros suspiros en los bolsillos
Que el cielo peina sus nubes antiguas
Siguiendo los gestos de nuestras manos
Lágrimas astrológicas sobre nuestras miserias
Y sobre la cabeza del patriarca guardián del frío
El invierno ha llegado al llamado de alguien
Y las miradas emigran hacia los calores conocidos
Esta noche el viento arrastra sus chales de viento
Tejed queridos pájaros míos un techo de cantos sobre las avenidas.
Oíd crepitar el arco iris mojado.
Bajo el peso de los pájaros se ha plegado
La amargura teme a las intemperies
Pero nos queda un poco de ceniza del ocaso
Golondrinas de mi pecho qué mal hacéis
Sacudiendo siempre ese abanico vegetal
Seducciones de antesala en grado de aguardiente
Alejemos en seguida el coche de las nieves
Bebo lentamente tus miradas de justas calorías
El salón se hincha con el vapor de las bocas
Las miradas congeladas cuelgan de la lámpara
Y hay moscas
Sobre los suspiros petrificados
Los ojos están llenos de un líquido viajero
Y cada ojo tiene un perfume especial
El silencio es una planta que brota al interior
Si el corazón conserva su calefacción igual
Afuera se acerca el coche de las nieves
Trayendo su termómetro de ultratumba
Y me adormezco con el ruido del piano lunar
Cuando se estrujan las nubes y cae la lluvia
Cae
Nieve con gusto al universo
Cae
Nieve que huele a mar
Cae
Nieve perfecta de los violines
Cae
La nieve sobre las mariposas
Cae
Nieve en copos de olores
La nieve en tubo inconsistente
Cae
Nieve a paso de flor
Nieva nieve sobre todos los rincones del tiempo
Simiente de sonido de campanas
Sobre los naufragios más lejanos
Calentad vuestros suspiros en los bolsillos
Que el cielo peina sus nubes antiguas
Siguiendo los gestos de nuestras manos
Lágrimas astrológicas sobre nuestras miserias
Y sobre la cabeza del patriarca guardián del frío
lunes 4 de enero de 2010
Besos sin versos
Y es así que los días se deslizan
verde esperanza y neón.
Y aprendiendo nuevos caminos,
nacen besos con lengua
y versos sin labios
que sobreviven al hastío
y al licor de los sueños de cristal.
Bajo el puente, los cuerpos se aparean
y aúllan a los cielos con dos lunas.
Ella, se desnuda lentamente.
Coloca con mimo en la orilla sus zapatos
y un carpe diem a punto de estallar.
Toda la sabiduría bulle ahora
en sus pechos con sabor a cereza.
El, guarda en su bolsillo un inservible cogito ergo sum
y con el olor de la prisa de invierno resbala por su cuerpo
hasta caer río abajo y morir en las sombras.
De espaldas al mundo que estrena números redondos,
hay seres que no entienden de aritmética ni rebajas;
sabores que llenan una eternidad y
murmullos de deseo felino
que rompen el silencio viscoso de las frías noches de enero.
erato
miércoles 30 de diciembre de 2009
Goodbye 2009
Adiós a un año intenso que se despide en mi vida a ratos, con la urgencia de lo nuevo por venir y otras veces, con la melancolía de saber que no se repetirá ningún momento ya pasado.
Sueños largamente acariciados y por fin realizados, nuevas amistades, viajes de asfalto y olivos, kilómetros y arcenes llenos de espigas; reaparición de viejos lazos, ríos con cuentos de sirenas, caras nuevas que dormían en peceras.
Melancolías conocidas y tristezas con disfraces tribales.
Espejismos con forma de estrella esparcidos por desiertos con minas y dudas interminables.
Niños con cara de libro.
Libros con letras de niño.
Libros con letras de niño.
Bailes a la luz de la luna covertidos en quimeras.
Risas de fresa y chocolate,
Alhelíes que brotaron a la par que el desamor.
Agua y mar.
Aviones con sobrepeso y el guiño cómplice que me anticiparon desde una góndola.
Norte y Sur con pisadas y adoquines de hormiguitas blancas.
Canicas de colores que brillaron solo para mi y leones vestidos de princesa que me enseñaron a pelear sin saberlo.
Quienes pasaron y leyeron sin dejar huella.
Quienes formáis ya parte de este lugar al que arribé en un otoño extraño y os sentásteis en la orilla conmigo a compartir en aguas mansas o turbulentas, a la hora del café o con la luz tenue del amanecer.
Quienes formáis ya parte de este lugar al que arribé en un otoño extraño y os sentásteis en la orilla conmigo a compartir en aguas mansas o turbulentas, a la hora del café o con la luz tenue del amanecer.
A todos los que habéis compartido este año que se va con una erato cercana o lejana según las circunstancias.
GRACIAS Y A SER FELICES PARA SEGUIR PARIENDO PALABRAS ENTRE TODOS Y COMPARTIR TROCITOS DE VIDA.
erato
erato
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